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La Peste que asoló a Tebas

Estoy sumamente agradecido por un artículo de Marcos Aguines publicado en el diario La Nación y realmente recomiendo su lectura. Agradecido por que me dio la respuesta a un largo interrogante que no podía dilucidar. No lograba entender el por qué de la actitud del gobierno, de la presidenta y del presidente subrogante que se manifestaron con el conflicto que mantienen con el agro. Tanta intemperancia, arrogancia, vehemencia con actitudes tipo Bonnie and Clyde por el todo o nada hasta infantiles en algunos casos. Tenía que haber un por qué, una razón por la que se actuaba de tal forma. Era algo que desconocíamos, acaso un plan determinado? Era una cuestión de ideología, era un fundamentalismo?

Nada de eso. Estamos frente a una psicopatología sumamente compleja que difícilmente psicologos puedan explicar racionalmente. Por que es pura irracionalidad.

Sófocles en su tragedia de Edipo Tirano no solo describe al célebre, famoso y archi conocido complejo de Edipo, sino también cual era la peste que asolaba a Tebas. No eran piojos, virus, arañas ponzoñosas o semejantes. Era la tiranía y sus manejos. En su obra describe justamente la psicología del tirano. Edipo es un tirano que reúne en su personalidad y conducta todas las lacras. Tyrannos se refiere justamente al poder arbitrario y absoluto que no respeta a la ley. El tyrannos es violento y rencoroso, sólo, ensimismado en su mundo autista y rodeado de aduladores. Piedad y perdón son más bien signos de debilidad o derrota.

Desconoce la jerarquía y dignidad del prójimo debido a su narcisismo. No ama ni le alcanza lo mucho que ya tiene. Lo asaltan accesos de furia. Grita fuerte e insulta. Es incapaz de escuchar buenos consejos. Considera enemigos a quienes los formulan.

No soporta derrotas ni admite errores. Es grande su anhelo de venganza contra quienes considera un obstáculo. Desprecia al otro cuando ya no le sirve. Es omnipotente, inmaduro y soberbio. Necesita que lo adulen constantemente. Niega tenazmente a la realidad y le niega llegar a su retina. Edipo termina arrancándose los ojos, por no querer ver.

Quizás lo más trágico de esta obra trágica de Sófocles sea, que justamente el tirano que los griegos clásicos nos aconsejaban mantener lejos siga vigente como un mal endémico y aparezca cada tanto. Sófocles ya nos advertía hace más de 2500 años que los tyrannos pueden acceder al poder con aplausos y felicidad comunitaria. La humanidad ya dio varios ejemplos. Hitler fue elegido.

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Marco Aguinis – La psicología del tirano